Juguemos

Celebro tu descrédito”, me dice un ceñudo. Así se muestra el resto de Europa con la capital a la hora de votar los intereses olímpicos. Si Madrid acierta la corazonada, el no pactado cambio continental acierta en Europa y en sus pretensiones para 2020.
El salto en favor de las ilusiones de los primeros juegos suramericanos de 2016 representa un cambio de rumbo entre los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y las candidatas europeas París y Roma para 2020. Un cambio continental que vota parte de Europa para poder competir contra Madrid por los próximos intereses olímpicos. Así es la lectura del resultado entre Río de Janeiro – Madrid (66 – 32) y la estrategia de parte de los 47 votos europeos de entre los 99 miembros del COI con derecho a voto en la resolución final. Una celebración del descrédito que, tal como sucedió en La Cibeles tras la descalificación de Chicago y Tokio, demuestra los intereses particulares en los pasillos de Copenhague, la ciudad elegida para la ocasión. AMD







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